ARTES PLÁSTICAS

La obra de Bairo Martínez

 

Códigos de supervivencia

Por Elena Morales Jiménez

Doctora en Bellas Artes

Universidad Complutense de Madrid

Critica de Arte

Cada día de nuestra vida nos sentamos frente a una mesa, y utilizamos instrumentos tan usuales como el cuchillo, el tenedor, la cuchara, la vajilla…para satisfacer unas necesidades inmediatas e imprescindibles para sobrevivir. Adornamos nuestro “alimentarnos” diario, a través de un conjunto de preceptos por los que nos regimos de manera metódica y sistemática, para convertirla en un placer, en un ritual inconsciente, en un arte.

Partiendo de este hecho banal, y de apariencia intrascendente, Bairo crea toda una poética de la supervivencia, y nos hace reflexionar sobre lo que tenemos más cerca, constituyendo al mismo tiempo una aproximación entre supervivencia-inmortalidad y arte.

Comenzó a utilizar el código de barras en sus primeras obras como símbolo arraigado del consumo, estableciéndolo en sus cuadros de manera rotunda, para evolucionar hasta convertirlo en un elemento abstracto y compositivo, instaurador de la linealidad y la verticalidad, lo cual se convierte en una de sus características esenciales que se repiten a lo largo de todas sus obras. Es frecuente en sus cuadros encontrar elementos surgidos de la dialéctica realidad-abstracción, como la extraña y curiosa forma originada de la simplificación de una mano que sujeta un cubierto sobre un plato que repite a menudo, y se convierte en un elemento identificativo de su arte.

En sus collages, con diferentes materiales y texturas, el elemento de la fotocopia (de imágenes de manos que recogen la comida con un cubierto) como analogía de la repetición de una acción diaria y constante, adquiere preponderancia. En algunos introduce materia: arena, papel de plata, papel de servilletas, pan de oro, papel de aluminio.

Incluida en la serie del “Código de supervivencia” encontramos una más concreta denominada “Códigos en-cubiertos”, cuadros donde interviene el componente lúdico, proporcionando a los lienzos un armonioso ritmo, y musicalidad a través del dinamismo del los cubiertos que parecen bailar y en cierta manera personifica.

El cromatismo es su punto más inestable, ya que varía en sus cuadros según su estado emocional, y es delatatorio de sus cambios anímicos, lo que nos demuestra la sinceridad con la que Bairo se proyecta en cada obra, creando momentos íntimos, o explosivos, pero que siempre son fuente de sensaciones. En general utiliza una amplia gama desde el verde pastel, a rojos y amarillos atrevidos que casi tocan los limites del fauvismo, para pasar a los sienas y ocres cubistas, en sus momentos más melancólicos.

Aunque su concepto difiere, su investigación plástica se sitúa en la línea de algunos pintores de la Bauhaus como Itten, Munche, y Klee, por la dialéctica de sus formas entre orgánicas y geométricas, y sus composiciones majestuosas y equilibradas.

Los movimientos vanguardistas, como el cubismo ya ofrecieron una revitalización del bodegón del pasado, pero Bairo es aún capaz de sacar partido a este género gastado por la historia, ofreciéndonos una personalísima visión de la naturaleza muerta, que nos hace trascender en lo más cotidiano.

 

BAIRO MARTÍNEZ PARRA

Por Darío Ruiz Gómez

Crítico de Arte

Hay algo muy interesante en el trabajo actual de BAIRO MARTÍNEZ PARRA, por un lado una feliz e inteligente asimilación de los planteamientos formales de artistas como Peter Halley, Scully, Daniel Buren. O sea una visión del color como estructura significante encuadrado en los límites mentales de una geometría que no totaliza sino que se abre a infinidad de opciones...

...teniendo en cuenta la imagen cambiante de los espacios de la ciudad, de esas geometrías creadas aparentemente por el azar y que indican un orden existente ya aceptado, unos códigos visuales con contenidos muy concretos y que son el resultado de gestos culturales muy específicos.

Pero por otro lado y como habitante de un espacio urbano signado por el atropello, por la marca permanente de la masacre, por el sonido infinito de las balas, Bairo busca detrás de esas estructuras los rostros que denodadamente trata de borrar hoy el olvido por decreto. Lo que retóricamente llamamos construir significados en esto; el oponerse al olvido, recordando y sobre todo conmemorando. ¿ A quién conmemoramos? La memoria del joven artista signa los lugares claves del horror para convertirlos en sitios de conmemoración de aquellos que fueron borrados por la violencia de los poderes en juego.

Para no decaer en esta tara ya cuenta con algo esencial, una intensa preparación académica, un oficio necesario para crear perspectivas y abrirse a los reclamos formales que la obra le vaya creando.

BAIRO MARTÍNEZ PARRA. 1966, Bello - Antioquia - Colombia

Correo: contacto@bairomartinez.com

 

www.revistadiezdedos.com


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