ARTES PLÁSTICAS

LA OBRA ARTÍSTICA DE LILIA LUJAN

pinturas por Lilia Lujan - www.revistadiezdedos.compinturas por Lilia Lujan - www.revistadiezdedos.comSignos, iconos, símbolos, apuntes de una realidad intuida, de una percepción de las cosas que se asienta en el camino de la asimilación de lo cotidiano visto en clave personal.. Fuerza, persistencia, fragancia de los recuerdos, signos en espiral, espina de pescado, corazón latiendo, miradas que son grandes ojos que absorben el medio exterior, que constatan la fortaleza de la evidencia, que se encaraman en un grupo de silencios, que abrazan a otros silencios, siempre en línea con la reformulación de una realidad que es cambiante.

Inventa personajes, seres que perfila formalmente, que poseen mil formas que se explican una detrás de otra, como si se tratara de diversos mundos. Hay expresividad, fuerza insinuada, latiendo en cada instante, despegando, fundiéndose en la voluntad de trasparencias, presencia del dentro y el fuera, el exterior y el interior, la dinamicidad de la evolución de planos.

Superposición de elementos, en los que están los signos en el fondo, mientras que los personajes, el perfil de los mismos, está en primer término.

pinturas por Lilia Lujan - www.revistadiezdedos.comEl dentro y el fuera, exterior e interior de una obra con carisma, que posee una cierta sensación de ingenuidad, pero que se mantiene de forma elemental, porque también importa mucho su voluntad de recrearse en la diversidad de mundos que representa. Hay fuerza y talento en una estructura en la que predomina la elegancia del contraste, la fortaleza de la evidencia, la formalidad de lo que fuimos y aún somos.

Retrata de manera irónica, algo ácida, con solvencia, actitudes, formas, gestos, momentos, imágenes de personas y cosas que son lo que son pero que va más allá de lo que son.

Sitio web: www.lilialujan-arte.com

Joan Lluís Montané
De la Asociación Internacional de Críticos de Arte

ESCULTURA

esculturas por Lilia Lujan - www.revistadiezdedos.comEs inevitable para una artista con tanta carga tradicional histórica, volver a hundir sus manos en la tierra, filtrar la arena, poner al descubierto los espíritus sutiles de sus antiguos diosecillos estelares y compactarla para dar volumen de bulto redondo a las múltiples formas ya representadas de modo escueto en sus pinturas. Al fin y al cabo, sólo es un tributo material a la leyenda del origen del ser humano, hecho del mismo barro por el omnipresente alfarero celestial.

De parecido modo, Lilia va creando fantasiosos fetiches totémicos que ha puesto al día encuadrándolos en un surrealismo informal, con expresivas incorporaciones de fragmentos de imaginería tradicional en el rostro de sus figuraciones.

En algunos de sus trabajos se aprecia un cierto rastro de timidez, un deseo fugazmente sugerido de dar discreta cobertura a sus imágenes, haciendo que se rodeen a sí mismas con evidentes autoabrazos protectores.

De este modo, envueltos y recogidos en su propia materia, no se tapan por pudor puesto que dejan al descubierto sus caracteres accesorios: relieves, formas y bucles lineales descriptivos que dan ritmo a las esculturas, estilizándolas caprichosamente.

Casi todas ellas portan sobre su cabeza el peso de símbolos atribuibles a una ignorada magia, o se rematan con insólitos tocados, coronas, penachos y cascos ornamentados.

No es esta imaginería un conjunto estático, sino que puede ser portado con uno mismo como elemento activo de compañía. Para ello, sus cuerpecillos disponen de diversas formas a modo de asas, brazos o finos elementos que les permiten ser trasladados a cualquier lugar secreto de nuestra intimidad.

En la historia de las civilizaciones, es habitual que se hayan acarreado, a cuestas o en el recuerdo, las imágenes de aquello que identificamos como amuletos de salvaguarda. Que cada una de estas estatuillas o figuras sean depositarias o no de ese don secreto y sagrado es irrelevante. Son, en sí mismas, lo que pretenden: una presencia material confortadora y bella.

Suele decirse que se termina viendo claridad al final del túnel de la vida. Puede que la ausencia de toda barrera física nos devuelva a la esencia de la energía, cuya representación más elemental es la luz. Quizá por eso, se me antoja que Lilia Luján ilumina su espíritu con lo que en su memoria debe residir de forma natural: la imagen inmutable del disco solar.

Gerardo Fontanes Pérez
Pintor y Galerista
Akros Gallery – (Bilbao, España) 2005

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